
Como parte de una práctica paralela a su trabajo individual, Héctor Jiménez Castillo ha desarrollado laboratorios de creación artística y espacios de experimentación pedagógica. Influido por haber crecido entre salones de secundaria donde su madre impartía clases, entiende el aula como un espacio de potencia creativa y colectiva. Inspirado por las experiencias pedagógicas de la Bauhaus y Black Mountain College, así como por la figura del profesor-performer propuesta por Joseph Beuys, concibe la pedagogía como un campo expandido del arte.
Estos espacios de creación pretenden ser un lugar libre de prejuicios, donde las ideas seas llevadas a la práctica con el mero objetivo de ver, experimentar y ser visto, pensando en la teoría y el pensamiento como un proceso que sucede entre el estar haciendo.
En los últimos años ha impulsado talleres, laboratorios y encuentros enfocados en modelos de educación no jerárquicos, utilizando el espacio escolar como museo, escenario y plataforma de investigación colectiva, donde el pensamiento crítico, el cuerpo y lo comunitario ocupan un lugar central.











